Hoy en día el apalancamiento financiero ayuda a las pequeñas y medianas empresas a salir a flote con su operación, este método también es útil para aquellas PyMEs que reciben pagos a 30, 60 o 90 días, pues les permite tener la liquidez necesaria para continuar sus operaciones sin tener que detenerse por falta de efectivo.
Pese a que aún no se ha concluido los términos del TLCAN, 54% de directivos en México confían que la rentabilidad de sus empresas se mantendrá, incluso 11% considera incrementará. Entre las industrias con mayor certidumbre destacan manufactura y comercio con un aumento en su Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de 3.1 puntos y 2 puntos respectivamente, comparado con el mismo periodo de 2017.
El espíritu emprendedor de los directores mexicanos está presente y tal vez fundamentado en los 29,695 millones de dólares de inversión extranjera que México recibió durante 2017 y que es 11.1% mayor que en 2016 o quizá en que las economías mundiales se han mantenido estables. Lo cierto es que una actitud favorable no basta para crecer y que las organizaciones necesitarán de terceros para adquirir el combustible financiero que los lleve a dar ese siguiente paso y las aleje del 38% de startups mexicanas que estancan su crecimiento por falta de financiamiento, de acuerdo con el Centro para el Desarrollo de la Competitividad Empresarial.